lunes, 19 de abril de 2010

El libro al desnudo


  • Cubierta o primera de forros
El verdadero nombre de la mundialmente conocida como "portada". Esta parte debe incluir la información elemental del libro como el título, su autor o autores, la editorial y el tomo o volumen si es que aplica. Generalmente llevan ilustración.
  • Segunda de forros
Se localiza (al menos en occidente) del lado izquierdo y es la que sigue de la cubierta. Lo común es que vaya en blanco, aunque en alguna ediciones son solapas donde se incluye una pequeña biografía del autor, y otras publicaciones del mismo o de la editorial.
  • Páginas falsas
Son las 1 y 2, y también se les conoce como hojas de respeto o cortesía.
  • Falsa portada, anteportada o portadilla
Página 3 con el título de la obra.
  • Contraportada o frente-portadilla
Página 4 suele quedarse en blanco.
  • Portada
Página 5 y es donde se exponen los datos de la obra, si bien en la primera de forros sólo se asientan algunos por una cuestión de estética, en la portada se pone, además de los ya nombrados, los otros: autor(es), título, subtítulo, colección, editorial, año, traductor, entre otros.
  • Página legal
En está, la página 6, van los los datos que por ley debe tener un libro: derechos de autor, los datos de la primera edición y sus respectivas reediciones, el International Standard Book Number (IBSN, en español Número Estándar Internacional de Libro), los datos completos de la editorial, el año y la ciudad en que se imprimió.
  • Epígrafe o dedicatoria
Página 7, lleva algunas líneas que el autor redacta. La siguiente se deja en blanco para iniciar en página non.
  • Índice general
Pueden ir al principio o al final del texto, lleva el contenido del texto.
  • Apéndices o anexos
El equivalente al "material extra" en DVD's.

  • Cuadros y material gráfico, notas, bibliografía, vocabulario o glosario, índices analíticos, índice de láminas (no siempre aplican)

  • Colofón
Se localiza al final y contiene datos de tiraje y fecha en que se terminó de imprimir, la dirección de donde fue impreso, etc.
  • Tercera de forros o retracción de contraportada
Equivale a la segunda de forros por lo que también puede ir en blanco o tener solapa.
  • Cuarta de forros o contraportada
Sinopsis del libro; se puede acompañar de la biografía del autor y/o de comentarios de especialistas del medio.

El diseño del libro


Hay puntos específicos que debe contener el diseño, entre ellos:
  • Tamaño del libro
Calcular las dimensiones que alcanzará la obra; es decir, la cantidad de letras que tiene el manuscrito, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios y poco o mucho espacio entre renglones.

Para determinar ésto se hace un aproximado, se selecciona una cuartilla, posteriormente hay que contar el número de caracteres (incluyendo el espacio entre palabras) y luego multuplicar la cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito. Es importante considerar tablas, diagramas, índices y apéndices.

El total de caracteres del manuscrito dividido entre el número de éstos que caben en cada página, nos da la cantida de páginas de que constará el libro con un formato determinado. A esto de suman los espacios de las ilustraciones, la portada, notas introductorias, y demás materiales.

El cálculo del tamaño del libro es un factor básico en planeación, pero sobre todo, en términos económicos. El costo de la tipofrafía depende del número de caracteres y por consiguiente en el costo del papel y de la impresión.
  • Tipografía
La técnica con que serán compuestas las palabras para ser impresas. Estas pueden componerse mécanicamente, por procesos fotográficos, con máquina de escribir, utilizando procesadores de palabras, colocando letra por letra a mano o dibujando cada una de ellas también a mano.

La materia del libro es determinante en la toma de esta y básicamente todas las decisiones que acompañan al diseñador (además del presupuesto).
  • Impresión
Dicha tipografía realizada en linotipo, monotipo o compuesta a mano puede ser impresa directamente con el proceso letterpress o utilizar la impresión fotooffset mediante pruebas de alta calidad obtenidas directamente del tipo; por su parte, la hecha en fotocomposición o el texto mecanografiado requiren placas y equipos offset.

Si hay ilustraciones, se modifican los procedimientos. La impresión de texto es más económica que la que incluye ilustraciones y si son a color o en blanco y negro, así como nitidez.
  • El papel
La elección del papel depende del procedimiento de la impresión.
  • Encuadernación
Implica decidir si el libro será de pasta dura, blanda o ambas.

El diseñador debe buscar:
  • Que el diseño sea apropiado para el tema del libro.
  • Que tenga atractivo artístico.
  • Claridad e inteligibilidad para el lector.
  • Economía tanto del editorial como del consumidor.
  • Viabilidad desde el punto de vista de la impresión.

El ciclo de autor, impresor y vendedor


Como sucede con casi todos los productos que consumimos jamás pensamos en el proceso que se llevó a cabo para llegar al resultado final. El caso de los libros no es precisamente sencillo, en especial tratándose de un mercado como el actual donde la lectura se encuentra devaluada.

El autor.- Es el creador del producto original. Como tal, debe proteger su trabajo de aquellos malintencionados que podrían plagiar o hacer mal uso de su obra. Por ello se inventó el copyright que protege el derecho a dar, luego de algunas negociaciones, su autorización para reproducir su escrito además de reconocerlo como el legítimo dueño. También se lleva un "tipo de relación entre el número de personas que utilizan el libro y el monto de la recompensa que el autor recibe", o sea, las regalías.

Entre el autor y el impresor está el editor, que interviene en la planificación del libro y es responsable de darlo a conocer. De ahí el inicio de la simbiosis: sin autor no hay libro, pero sin editor, impresor y vendedor el texto no tendrá difusión ni será redituable para el escritor.

El impresor.- Es el fabricante del libro quien no determina la publicación más allá de la impresión misma del producto (que en realidad es un importante paso), pero no influye en las decisiones o eventuales cambios al contenido.

El impresor recibe el texto del editor con los formatos requeridos, es decir el diseño, composición tipográfica, encuadernación, papel, etc. Al firmar un contrato tiene la obligación de respetar condiciones de reproducción. Es el primero en recibir su paga.

Volviendo al editor, éste debe cerciorarse de la corrección ortotipográfica, o sea, que el texto se haya revisado cuidadosamente una y otra vez hasta asegurarse de que no hay errores. De lo contrario, si el impresor produjo un gran número de copias equivocadas, los ejemplares tendrán que reimprimirse nuevamente con las correcciones pertinentes, lo cual elevará los costos de producción. Y todos señalaremos y culparemos al editor por haber hecho mal su trabajo.

Una vez que el editor ha establecido los factores anteriores y el libro se ha construido como tal, es momento de sacarlo a la venta y esperar a que la inversión se recupere.

Los vendedores naturalmente reciben una parte de las ganancias, pero éstas fueron contempladas por el editor, de manera que los demás que intervinieron reciban también su parte.

El vendedor.- Si todo salió de acuerdo al plan, cuando se cumplió ese proceso el libro está listo para ser disfrutado por los lectores, pagar la suma y esas ganancias serán repartidas y algún porcentaje le llagará a tu escritor favorito. Es por eso que la piratería daña tanto la industria y atrofia el ciclo.

domingo, 18 de abril de 2010

¡Fíjese bien!... Antes de abrir la boca, escribir o lo que se disponga a hacer


Las empresas editoriales como difusores culturales llevan consigo la encomienda de la defensa del lenguaje. No obstante, aclara Peña-Alfaro que "la lealtad lingüística en nuestro país se manifiesta muchas veces en un culto inexplicable a las formas, aun en menoscabo de las ideas o de la naturalidad de la expresión."

Solicitar un vaso de agua, como se ejemplifica, es totalmente legítimo, entendible y por lo tanto, se debe de proporcionar el líquido. Así que pedir el contenedor de agua, se refiere a la medida y no a las cualidades matéricas. Por lo que si quiere tomarse un "garrafón de agua", puede hacerlo.

Por ello resulta muy conveniente la acotación que hace la autora al redimir el papel del tumbaburros: "Los vocablos sufren muchas veces desplazamientos semánticos o sintácticos y la misión de los diccionarios no es condenar esas modificaciones, sino simplemente describirlas."

Optar por el sentido literal, antes que el sentido común de la expresión dificulta el quehacer de los expertos en la lengua.

jueves, 15 de abril de 2010

Corregido se ve más bonito

En ésta parte del proceso es quien toma el curso del futuro libro y procura una comunicación y revisión constante al trabajo del autor, traductor, tipógrafo, diseñador, ilustrador y hasta impresor.

Sobre las manos de éste hombre recae el éxito o el fracaso de la calidad en el manuscrito. Él tiene que hacer que, como dicen, todo cuadre.

Por lo tanto, no es de extrañar que sea el ojo más estricto y más temido de todas las partes que engranan el resultado final. El autor teme que cercenen su "perfecta" obra. Incluso diseñador e impresor cuidan que su trabajo se considere adecuado o le encuentren fallas.

Pero volviendo al autor, la labor del corrector consiste específicamente en que el texto sea legible, accesible sintaxis, de impecable estructura y verifica que la información sea correcta. De manera que el corrector ha de ser un verdadero erudito en cuestiones del lenguaje, pero también en el tema del libro. Ya que son comunes las fallas en ciertos nombres o datos que sólo un conocedor podría identificar y que el ojo del escritor, editor y consultor pudieron haber perdido de vista por la lectura repetitiva que vicia las correcciones.

Estos son los puntos a seguir:

  • LEGIBILIDAD: es la forma inteligible de presentar el manuscrito para que el tipógrafo pueda capturarlo cuando esté listo. Aquí se vigilan, por ejemplo, los "errores de dedo".
  • UNIFICACIÓN: implica uniformidad la puntuación, nombres, abreviaturas, tipografías, formas de escribir algunas palabras, etcétera.
  • ORTOGRAFÍA Y GRAMÁTICA: la primera elemental. Clarificar las ideas, no es regla pero en la literatura éstos errores no son tan comunes, en textos académicos pasa más seguido de lo que creen. Hay gente muy experta en su campo de estudio, pero de redacción saben un comino.
  • TRASLITERACIÓN: en el caso de las traducciones, es importante vigilar las adaptación. Aunque una obra originalmente estuvo en japonés, por ejemplo, no es lo mismo traducirlo al español antiguo, al de argentina, o cualquiera otra de sus "versiones".
  • VERACIDAD DE LA INFORMACIÓN: deberá cersiorarse de que los datos expuestos como nombres propios o años, sean correctos.
  • PROPIEDAD Y LEGALIDAD: No caer en el plagio

martes, 23 de marzo de 2010

En essta esquiiinaaa... ¡EL EDITOR!




El editor debe poseer un extraordinario acervo cultural que le permita distinguir textos medianos u ordinarios de los que tienen calidad y potencial.

Para logarlo, el buen editor lleva un riguroso y minucioso proceso de organización donde se registran todos los autores de los escritos que han sido recibidos, los que ya han sido revisados y de éstos, los publicados y los que posiblemente se publiquen.

El primer gran filtro es que el texto se adecue a las temáticas que maneja la editorial. De manera que en una empresa editorial debe recibir texto que le atañen, no puede haber una editorial que publique libros de medicina y también libros de superación, sería raro.

Se inicia con una primera lectura, que es más una revisión dónde el editor decidirá si el texto amerita una segunda ojeada; aquí interviene el consultor quien debe ser una verdadera autoridad en el tema examinado, es el que aconseja acerca del texto a publicar.

El agente literario es el encargado de presentarle al editor lo más novedoso en textos y generalmente son personas que conocen lo que se está publicando y es el que da nuevas propuestas para la editorial.

La mismísima industria editorial


La industria editorial suele ser pequeña y no constituye un negocio muy rentable, sólo que se trate de una gran empresa.


Para que la editorial sea una industria con apoyo gubernamental, es necesario hacer trabajo político. Como los siguientes pasos:

1. Convencer a los gobernantes de la importancia de la industria editorial propia o fortalecer la existente.
El objetivo de la industria editorial es explicar la importancia de la lectura para el desarrollo social y de la consolidación nacional. Por ejemplo en el rubro educativo, los libros constituyen una muy importante fuente de progreso.

2. Persuadir a los gobernantes e las medidas necesarias para lograr la promoción de l a industria.
Informar sobre costos, trámites diplomáticos para exportación e importación, etc.
Por otro lado, es posible establecer las redes para la industria editorial con los países del mismo idioma.

Existen cuatro elementos para crear una industria editorial:
a) Autor, que escribe el manuscrito
b) Impresor, convierte el manuscrito en libro
c) Vendedor, quien distribuye y vende el libro
d) Editor, quien se encarga de coordinar los esfuerzos de estos tres.

El autor

Compila las palabras o documentos que conforman el manuscrito, puede ser una persona o una institución.
El autor es el dueño de los derechos y los “presta” a una editorial, mediante algún acuerdo, para su publicación, impresión y venta. Éstos, son protegidos, generalmente, por las leyes y constituyen el principio del denominado copyright. Fueron creados para proteger a los autores y que fuera posible cobrar regalías. El ideal de un autor es sentarse luego de entregar un manuscrito a escribir otro, mientras espera sus regalías, sin embargo, esto no sucede por lo menos en los países “en vías de desarrollo”, pues generalmente, los autores se dedican a otras actividades.


El impresor

Se dedica a fabricar la parte material del libro. El impresor está en estrecha participación con el editor, para decirle cuando la idea de un libro es viable dentro de sus posibilidades.



Existen algunas complicaciones con la corrección del manuscrito, pues algunos editores no cuentan con correctores de estilo y relegan la responsabilidad al impresor. Otra, es en área financiera, dado que es responsabilidad del editor dar un adelanto al impresor; si no lo hace, este último deberá invertir en la producción con el pago a los trabajadores, la compra del papel, etc.

La editorial funciona como una empresa y como tal, se debe considerar la parte financiera. Hay varias partes en este negocio que implican un costo y se administran de dos formas.


La primera implica el registro minucioso de lo que ocurre en cada etapa del proceso y clasificar los costos en las siguientes categorías:

  • Costo de preparación editorial: Los pagos al autor y los honorarios de dibujantes, correctores de estilo, traductores, diseñadores y demás involucrados.

  • Costo de manufactura: Incluye el pago a la imprenta y ya sea directamente o a través del impresor, lo correspondiente a papel, tinta, tela, hilo, etcétera

  • Costos de comercialización y distribución: Se refiere a los que originan las labores de empleados encargados de recoger pedidos, cargadores, publicistas y promotores.

  • Costos automáticamente variables: Invariablemente se incrementan con el aumento de ejemplares. Es por eso que incluye el pago por derechos de autor y a la imprenta (tinta, papel, materiales, proveedores, etc.)

  • Costos no variables, Son precisamente los que no varían. Es decir, aquellos que no se incrementan ni disminuyen independientemente del número de impresos.

  • Costos de promoción: Dependen de la política editorial, pueden ser afectados por la cantidad de copias impresas. Lo común es que las editoriales destinen un porcentaje de sus ingresos anuales para la inversión en publicidad y depende, también, de la cantidad de posibles ventas, la respuesta del público, el tipo de libro, etc.
  • Costos generales: pueden ser controlados por el editor, frente a la expectativa de vender todos los ejemplares, pero suelen ser fijos y son los referentes a la contabilidad, administración, impuestos.

Los precios al público se determinan a partir de cuatro aspectos que el editor debe contemplar. Por lo general, el precio fijo al público depende de las regiones del mundo donde se comercialice, aunque invariablemente el costo se incrementa entre un 3% y 6% por encima del costo de producción. En fin, los aspectos en juego son:

  • Cantidad de ejemplares vendidos: no obstante, el hecho de agotar los libros, no significa que la editorial se hizo millonaria, ya que en este rubro entran los ejemplares de cortesía y también los defectuosos.

  • Descuentos a librerías y otros clientes

  • Costos eventuales de comercialización: Suponen hasta un 15% y son por comisiones para representantes de ventas y gastos de envío.

Finalmente, como en todo negocio, es indispensable prever el costo-beneficio en cada una de las decisiones que la editorial tome en la producción de un libro. También están las consideraciones legales y como los Derechos Subsidiarios que son los que permiten reeditar versiones de obras que originalmente manejaba alguna otra editorial.